Dietas milagro, ¿cómo evitarlas?

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Dietas milagro, ¿cómo evitarlas?

Estamos inmersos en unos días donde la comida es la principal protagonista y causante de muchos estragos alimenticios. Pasadas estas fechas empezará la búsqueda de dietas milagro, en  una época de cambios y buenos propósitos, donde casi todo el mundo empezará algún plan nutricional.

Si tenemos en cuenta que para engordar un kilo de grasa hay que consumir 7.000 Kcal de más, es lógico que eliminar esos kilos se convierta en una difícil tarea. El problema es que ante la desesperación al subirnos a la báscula, muchos buscarán remedio en alimentos mágicos que les ayuden a eliminar con rapidez esos kilos de más que se han acumulado en estas fechas.

Otros tantos buscarán dietas milagro que les hagan perder cuatro kilos por semana, elevando el estado de ansiedad y aunque puedan perder peso de forma rápida, el efecto rebote estará garantizado cuando se abandonen.

Existen dietas como la de la piña u otras frutas que se están poniendo tan de moda. Es cierto que la piña, como fruta que es, tiene muchos beneficios a nivel de aporte vitamínico, mineral, fibra y agua, pero de ahí a tener efecto “quemagrasa” deja mucho que desear.

Normalmente el efecto que produce un agente lipolítico, sería el de estimulación del sistema nervioso central, provocando una respuesta en forma de energía, que se traduciría en un gasto calórico y como consecuencia en una reducción del tejido graso.

Si analizamos esta fruta, veremos que está compuesta de hidratos de carbono, glucosa, sacarosas y fructosa. Son azúcares que en exceso se acumulan en forma de triglicéridos, o sea grasa. Es cierto que calóricamente, una rodaja de piña no aporta mucho, pero el consumir cantidades altas en fructosa diariamente y en cada comida que hagamos, no ayudan a la pérdida de peso.

La piña aparte de estar muy buena y de contener un alto porcentaje en agua y fibra, lo que ejerce es un efecto saciante y diurético. Puede favorecer la pérdida de peso, aunque por supuesto no lo es todo para bajar nuestro porcentaje graso y lógicamente hay que complementarlo con ejercicio y otras medidas dietéticas.

Seamos sensatos, ¿cómo vamos a alimentarnos solo exclusivamente de piña? podemos incluir este alimento u otras frutas, pero nunca sustituyendo otros alimentos.

Quien habla de la piña, bien puede ser la dieta del apio, del tomate o la del sirope de arce.

Como siempre, este tipo de dietas tan monotema, presentan carencias de macronutrientes, vitaminas, minerales. Pasamos tanta hambre y ansiedad que no podemos controlar el efecto rebote posterior.

El fin de una dieta no es bajar de peso a marchas forzadas, es adquirir hábitos saludables que podamos mantener, de esa manera seremos capaces de permanecer en un peso que nos haga sentir bien.

Si de verdad quieres reducir tu porcentaje de grasa, consulta  un dietista-nutricionista o un médico especialista en nutrición para que te guie.